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9 de de 2012
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Cocina solar: un viejo invento que brinda soluciones a nuevos problemas

Un físico de origen indio, residente en Costa Rica desde hace treinta años, diseñó en 1979 una cocina que funciona con energía solar. En tiempos de crisis energética y cambio climático, el ya viejo invento se vuelve novedoso y útil.

Alrededor de 2 mil millones de personas en Asia, África y América Latina, usan leña o excrementos secos de animales para cocinar. Esto genera problemas ecológicos y de salud (sobre todo respiratorios). Problemas que no existen con el uso de la cocina solar.

El aparato es bastante popular en Costa Rica, donde vive el físico Shyam S. Nandwani, inventor del dispositivo, que dirige el Laboratorio de Energía Solar de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Nandwani relató a BBC Mundo que la idea surgió en febrero de 1979, cuando la compañía eléctrica de Costa Rica racionó la electricidad desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde, dos veces a la semana. Afortunadamente, según el físico, ese periodo coincidió con la época seca de verano donde la radiación solar está en su punto álgido.

Así fue que diseñó y construyó el primer horno solar. Al principio, sólo se podía utilizar para calentar el almuerzo ya preparado la noche anterior. Con el tiempo, se fue perfeccionando su diseño y actualmente se puede cocinar y hornear en él.

La base del artefacto es una caja de madera, aunque también se puede usar cartón, metal, acero inoxidable o fibra de vidrio. Dentro de ella se coloca una lámina de hierro galvanizado, pintada en la parte superior de color negro mate. La radiación solar es absorbida por la lámina y transformada en energía.

La cocina solar puede alcanzar entre 130º y 160º de temperatura, en los días de sol, suficiente para cocinar y hornear los alimentos. En dos o tres horas es capaz de cocinar una comida para cuatro o cinco personas, y dos comidas completas en cuatro o cinco horas.

Cocinando con el horno solar se utiliza menos cantidad de agua, por lo que se pierden menos vitaminas. Además, la comida no se quema ni se pega al utensilio. Si se utiliza de forma apropiada, también puede servir para otros usos como purificar el agua, secar y tostar productos.

Su construcción con materiales livianos permite que la cocina pueda ser llevada a la playa o de campamento. No hay peligro de fuego ni de choques eléctricos o explosiones de gas. Y, lo que es más importante, podría ser una respuesta positiva a los desafíos del cambio climático en cualquier país del mundo.

El profesor Shyam ha impartido talleres prácticos y demostraciones en República Dominicana, Guatemala, Perú y Honduras. También ha dado charlas divulgativas y técnicas sobre las cocinas solares en México, El Salvador, Nicaragua, Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile, Argentina y Brasil.

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