La crisis no afecta a todos: Feria de millonarios en Moscú

¿Qué mejor para olvidarse de la crisis que pasar por la cubierta de un yate con hechuras de cetáceo, jugar una partida de ajedrez con piezas de marfil de mamut, o fumarse un puro a cuerpo de rey patingado sobre mobiliario imperial del siglo XIX?”
Así comienza la nota del diario español El Mundo, acerca de la cuarta edición de la feria de millonarios en Moscú (la mayor concentración de productos de lujo en el planeta) realizada en un recinto ferial en las afueras de la capital rusa.
La Millionarie Farie cierra los ojos ante las espinadas curvas descendentes de las gráficas bursátiles y propone a sus visitantes deslizarse por ellas en motonieves de lujo, yates o alfombras persas de hasta un millón de euros.Moscú, la capital más cara del mundo, organiza este evento para aquellos que al acumular pérdidas millonarias en la bolsa optan por invertir en valores seguros como el arte.
Una de las propuestas más atrevidas es la de un artista alemán, que propone a sus clientes retratos escultóricos de cuerpo entero bañados en oro por 200 mil euros. Un poco más allá, los precios de las alfombras persas que ofrece una empresa nipona están entre los 40 mil y el millón de euros. Y entre los autos se exponen un Ferrari negro y el último modelo de Hummer (77 mil euros).
En la muestra, en el stand de la inmobiliaria Vitae Ibiza, se hizo presente el tenista Rafael Nadal, pues esta empresa construirá su casa ecológica en Cala Comte. Y aquellos oligarcas rusos que dieron pelotazos sin duda a la raqueta en los años 90, eligen mansiones en lugares paradisíacos como Panamá, Cerdeña, Marbella o Jal- Aashawa, una isla artificial con forma de caballito de mar en Dubai.
Pero el fantasma del colapso financiero no está del todo ausente en la reunión. En la feria se dicta un seminario anticrisis y en el stand de la compañía de seguros Respublikanskaia Gruppa se reparten folletos con la frese “cuando todo se viene abajo, a nosotros solo nos parece” baja la imagen de la explosión nuclear.
Otras empresas proponen fórmulas de escapismo. Por ejemplo. La italiana Xesa muestra un simulador de vuelo con paisajes a vista de pájaros de todo el mundo (90 mil euros) bajo el título “juguetes para hombres”.
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