¿Hasta dónde puede llegar la crisis? Algunos datos sobre lo que sucede en Uruguay

Hace unos días, las agencias de noticias informaron que para enfrentar la crisis muchos estadounidenses se volcaron a vender su cuerpo: pelo, semen, óvulos, y sangre, se comercializan tanto como cualquier objeto. En Uruguay, cientos de personas también usan el producto de su cuerpo para obtener dinero. Es así, que la compraventa de cabello es un negocio pujante.
Y aunque la venta de órganos es ilegal, algunos uruguayos que necesitan dinero ofrecen sus riñones por Internet. También están los que ofrecen sangre por módicas sumas. Y los que intentan vender semen por un puñado de billetes.Lo más simple y lo más vendido: El pelo.
Extensiones de cabello natural, todos los colores, todos los largos…los avisos se suceden en casas especializadas, vidrieras de peluquerías de barrio, clasificados, Internet. Están por todas partes. Pero, ¿hay en plaza tanto pelo humano para satisfacer la demanda? Los entendidos dicen que sí, que decenas de uruguayos, y últimamente inmigrantes del altiplano, con largas y envidiables cabelleras, son constantes abastecedores de material.
Y si no, se importa pelo artificial idéntico al natural pero menos duradero, con el cual muchas clientas son engañadas. Margot Castro, propietaria de Margot pelucas, pone avisos en los diarios de tiraje nacional para comprar pelo natural con el cual confecciona sus pelucas. A su local llegan hombres y mujeres a quienes les compra el cabello ya cortado con “no menos de 20 centímetros de la gomita para abajo”.
Paga a diez mil pesos uruguayos (aproximadamente 415 dólares), que debe ser lacio, “con cuerpo” y preferentemente virgen (sin tinturas). No sirve el pelo crespo, ni fino, ni enredado. La empresaria afirma que con el auge de las extensiones, la gente quiere venderlo especula de un negocio en otro en busca del mejor precio.
En general, todos llevan una motivación económica, aunque Margot aclara que también hay gente de mayor poder adquisitivo que se corta el pelo largo y se manda a hacer extensiones para colocárselas después. Es así que en las grandes peluquerías de los shoppings muchas clientas desestiman llevarse su pelo recién cortado y este es aprovechado por la propia peluquería para confeccionar extensiones.
Sin lugar a dudas, la gente intenta “manejarse” para poder sobrevivir, pero ¿hasta donde llegaremos?
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