La música como complemento de la medicina

Escuchar música ayuda a recuperarse luego de un derrame cerebral o de un ataque al corazón. Un estudio de 60 hombres y mujeres en la Universidad de Helsinki encontró que los pacientes que escucharon música, luego de tener un derrame cerebral, se recuperaron mejor. Tres meses luego del derrame, la memoria mejoró un 60 % en aquellos que escucharon música, comparado al 29 % que estuvieron en un grupo de control. La concentración, el estado de ánimo y la atención al detalle también mejoraron en el grupo que escuchó música en un 17 %, comparado con ningún cambio en el otro.
La música también ayuda a aliviar el dolor agudo. Una investigación en la Universidad Dongsan de Korea sobre 40 pacientes con piernas fracturadas demostró que 30 a 60 minutos de música al día, ayudaron a reducir los niveles de dolor y de presión arterial, y también mejoraron las tasas de respiración.
La inmunidad también se beneficia. Investigadores sudafricanos usaron exitosamente el Magnificat de Bach, para mejorar el estado de ánimo, reforzar el sistema inmunológico y disminuir las hormonas de estrés en las personas sometidas a la fisioterapia por una enfermedad pulmonar infecciosa.
Escuchar regularmente música también puede reducir la presión arterial alta. Pacientes que escucharon 25 minutos de música al día durante 4 semanas, redujeron su presión arterial, mientras que un grupo de control que no escuchó música no tuvo ningún cambio en su condición.
Algunas investigaciones dicen que no toda la música es efectiva. Los tonos y el tempo parecen ser más importantes que la melodía, el ritmo, la armonía o el timbre. Los ritmos vigorosos de música demostraron tener un efecto contrario, dando lugar a emociones negativas.
En algunos casos, la música fue efectiva también como terapia contra la droga. En el hospital Mutua de Terrassa, en Barcelona, doctores compararon la efectividad de la música con la del Valium, en reducir la ansiedad antes de una cirugía, en 207 pacientes. Un grupo tomó el Valium, mientras que el otro escuchó música durante el día de la cirugía. Después de la operación, se testeó la presión sanguínea y no hubo diferencia entre los dos grupos.
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