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9 de de 2012
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La Cordillera Blanca peruana perdió el 22 por ciento de sus glaciares

La Cordillera Blanca en Perú, la cadena tropical más alta del mundo, ha perdido el 22 por ciento de sus glaciares en los últimos 30 años, a razón de 20 metros de deshielo por año, debido al calentamiento global.

Son 18 las cordilleras nevadas del territorio peruano, pero la Cordillera Blanca, con picos por encima de los 6 mil metros de altura, es la que tiene el mayor número de glaciares. Además, “es la cadena tropical más alta y extensa del mundo”, señaló Marco Zapata, director de la Unidad de Glaciología del Instituto Nacional de Recursos Naturales.

Entre 1948 y 1976, el retroceso de los frentes glaciares era de 8 a 9 metros como promedio anual. Pero entre 1977 y la actualidad el promedio subió hasta los 20 metros por año, indicó el ingeniero geólogo.

Por su parte, el director del programa Andino del Instituto de Montaña de Estados Unidos, Jorge Recharte, precisó que “en la cordillera Blanca se ha perdido aproximadamente un 22 por ciento de los glaciares en los últimos 30 años”.

La tasa de pérdida en realidad varía, dependiendo del tamaño del nevado y, por ejemplo, un nevado enorme como el Huascarán, de 6.700 metros de altura, va a demorar mucho en desaparecer, explicó Recharte. Se trata de uno de los picos nevados más bellos de Perú y forma parte de su circuito de andinismo.

Pero cada vez más grietas y avalanchas se pueden observar allí, según han comentado los andinistas a Recharte en los últimos tiempos. “Eso sí es efecto de que se va perdiendo consistencia de los glaciares: se empiezan a rajar y es más peligroso”, reconoció.

Los glaciares son una reserva de agua dulce en forma sólida, por esos su desaparición o acumulación significa “una preocupación hacia el futuro”, explicó Zapata.

Además, con la pérdida de agua de los glaciares “hay una relativa y temporal sobreabundancia de agua” y va a llegar un punto en el que se va a pasar la línea de equilibrio hídrico en los glaciares, explica Recharte.

“Entonces, se derrite el glaciar, se forman lagunas y se incrementa el riesgo de que una de esas lagunas se reviente y creen catástrofes, como las que ocurrieron en la Cordillera Blanca en Yungay”, en 1970, cuando un terremoto aceleró el enorme deslizamiento de hielo que sepultó un pueblo entero y a sus 30 mil habitantes.

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