Un “platillo volador” fue la atracción del fin de semana en Río de Janeiro

Miles de personas llegaron hasta las playas de la zona sur de Río de Janeiro (Brasil), la noche del sábado, para no perderse el pasaje de un enorme plato volador. No cabe duda de que es algo que no se ve todos los días, pero no se trata de la obra de un grupo de extraterrestres sino del artista estadounidense Peter Coffin.
La enorme instalación voladora, fabricada en aluminio y cuyo diámetro es de 7 metros, sobrevoló durante casi dos horas la costa carioca. El artefacto está dotado con pantallas que proyectan diversas imágenes luminosas, y tiene unos 15.000 tubos y luces tipo LED de colores, que emiten diferentes secuencias.
“Sin título (UFO)”, tal como ha sido denominado el emprendimiento de Coffin, tiene por finalidad llevar el arte contemporáneo al público de masas. Antes de volar por Río de Janeiro, la obra sólo había sido exhibida en la ciudad polaca de Gdansk, según la información de AFP.
Coffin estudió en la Universidad de Arte de California en Davis y la Carnegie Mellon University. Ha trabajado en otros proyectos con instalaciones multimedia y escultura cinéticas, y ha expuesto en el Moma de Nueva York y el Palacio de Tokyo en Paris, entre otros lugares.
El platillo se elevó desde el aeropuerto de Jacarepaguá, gracias a un helicóptero al cual estaba unido por un cable de 50 metros. Luego recorrió la costa pasando a unos 150 metros de altura por las playas de Barra de Tijuca, Sao Conrado, Leblon, Ipanema, Copacabana y Leme.
A causa del elevado peso del artefacto, las autoridades municipales y los bomberos no le permitieron pasar sobre casas y edificios, ni tampoco se le autorizó el paso sobre el área del aeropuerto para vuelos locales Santos Dumont, debido al intenso tráfico aéreo.
Los organizadores del proyecto, a cargo de Coffin y el ingeniero Dominic Harry, invitaron al público a tomar fotos y filmaciones del objeto, y enviarlas al sitio de internet del mismo.
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