Curiosidades de la gala entrega de los Oscar a lo mejor del cine internacional

Se viene nuevamente la gala entrega de los Oscar a lo mejor del cine internacional (mayormente norteamericano). El espectáculo no solo es cinematográfico, sino que se convierte en una pasarela de moda, por la que desfilan todas las estrellas, y en escena de los discursos mas dramáticos y muchas veces políticos del año.
Sorpresivos premios, a veces imprevistos, y otras tantas veces esperados, nos asombran junto a las más curiosas anécdotas en una entrega que se realiza desde 1929 y que ya se puede clasificar de fiesta.
La emisión se vende a el mundo entero y es vista anualmente por cientos de millones de telespectadores.
Como de costumbre el presidente de la Academia de la Artes y Ciencias Cinematográficas, recuerda a los premiados que deberán ser breves, personales, y sinceros. Y que para ello contaran tan solo de 45 segundos al momento de retirar el premio sobre el escenario.
Sid Ganis, fue este año el encargado de hacer la aclaración sobre el discurso de agradecimiento, durante el almuerzo que a principios de febrero reunió a los nominados a la 81ª entrega de los premios Oscar.
El diario Español ElPaís nos ofrece una revisión por lo más curioso acaecido durante estos 45 o mas segundos…cuando pese a las advertencias siempre hay quien se sale del programa:
“ En 2003, el documentalista Michael Moore, ganador del Oscar a ‘Mejor documental’, tuvo que abandonar la tarima -en una ceremonia realizada tres días después de la invasión de Irak- ante el abucheo de la audiencia tras decir: “¡Qué vergüenza señor Bush!”.
Por otra parte, en 1985 la actriz Sally Field subió atónita a la tarima a recibir su segundo Oscar y dio un discurso que fue durante años blanco de parodias: “Esta vez, yo lo siento, yo lo sé, yo lo siento, ustedes me aman, ahora, ustedes me aman”, dijo en tono de profeta.
En 2007 la maestra de ceremonia Ellen DeGeneres, suplicó a los nominados síntesis, honestidad y creatividad en los agradeciemientos pero luego sentenció: “Bueno, esta bien, no se estresen por eso, porque quizás ni ganen”.
En 2001 la Academia llegó a anunciar que premiaría con un televisor al discurso más corto, pero Julia Roberts se burló de ello cuando ganó por su interpretación en ‘Erin Brockovich’: “¡Qué diablos!, yo ya tengo tele, y como no sé si voy a volver a estar aquí arriba en toda mi vida, me voy a tomar el tiempo que necesite para agradecer el premio a quien quiera”, dijo emocionada.
Ese mismo año la cantante Björk estuvo nominada al Oscar a ‘Mejor canción original’ por ‘Bailando en la oscuridad’, y asistió a la gala con un vestido en forma de cisne. En su desfile por la alfombra roja se lo levantó y ‘puso’ un huevo.
Un año después, Halle Berry pasó a la historia por ser la primera actriz negra en recibir un Oscar, y por protagonizar el llanto más dramático en un discurso de agradecimiento.
Durante un agradecimiento de más de 2 minutos 30 -cinco veces más el tiempo autorizado- Berry saludó incluso a su abogado.
Doce meses más tarde entregó el Oscar a ‘Mejor Actor’ a un emocionado Adrien Brody, cuya primera reacción fue besarla apasionadamente.
En 1973, una mujer llamada Sacheen Littlefeather subió al podio en nombre de Marlon Brando para rechazar el Oscar a ‘Mejor Actor’ por su papel en “El padrino”, en denuncia por la forma en que retrataban las películas de Hollywood a los indios.
En 1977, Vanessa Redgrave sacudió corazones al agradecer su Oscar a ‘Mejor Actriz’ por su papel de la revolucionaria ‘Julia’.
“Rindo tributo porque no se dejaron intimidar ante las amenazas de un grupo de sionistas matones, cuyo comportamiento es un insulto a la verdadera talla de los judíos de todo el mundo”, dijo la actriz, que había defendido la causa palestina semanas antes.
En 1999, cuando Elia Kazan -que delató a compañeros comunistas durante la ‘caza de brujas’ del senador Joseph McCarthy en los años 50- fue homenajeado con el Oscar honorífico, decenas de estrellas se negaron a aplaudirlo en señal de protesta.
En 1974 un hombre desnudo logró burlar la seguridad para subir al escenario y atravesarlo casi por completo sin lograr conmocionar demasiado al maestro de ceremonias David Niven, que atinó a hacer un comentario jocoso.
En 1999, el italiano Roberto Benigni saltó por encima de las butacas cuando anunciaron su nombre como ganador por su actuación en ‘La vida es bella’.”
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