El New York Times se perdió la exclusiva del Watergate de la manera más tonta

Dos antiguos periodistas del diario The New York Times revelaron, a través de ese mismo periódico, que tuvieron información sobre el Watergate -caso que en 1974 costara la dimisión al entonces presidente estadounidense Richard Nixon- antes que The Washington Post, que publicará así una de las más famosas exclusivas de la historia.
Dos meses después de que se conociera el robo de documentos del partido demócrata de los Estados Unidos en el edificio Watergate de Washington, el periodista Robert Smith le dijo a su jefe de redacción, Robert Phelps, que él tenía información al respecto, la cual había obtenido en un almuerzo con un responsable de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
En aquel momento, Smith estaba a punto de abandonar el periodismo para dedicarse a estudiar Derecho de la Universidad de Harvard y Phelps estaba por irse de viaje por un mes a Alaska, por lo cual la información se guardó en un cajón y se perdió. Smith no hizo comentario alguno sobre el asunto durante más de tres décadas, hasta que supo que Phelps había decidido publicarlo en sus memorias. Phelps recoge el episodio en su libro de memorias, editado hace un mes y titulado God and the Editor: My search for meaning at The New York Times.
El diario neoyorquino preguntó a Phelps -que hoy tiene 89 años- qué pasó con esas pistas que indicaban cómo estaban involucrados el fiscal general John Mitchell y Donald Segretti, y dónde están las notas que se tomaron de la filtración que a Smith le llegó durante un almuerzo con el director en funciones de el FBI, Louis Patrick Gray, que falleciera en 2005. Según indicó Phelps, nadie sabe dónde están esas pruebas.
Phelps, además, ha asumido toda la responsabilidad por el asunto. El New York Times “perdió la oportunidad de contar la mejor historia de toda una generación”, admitió al mismo diario. Lo que es claro es que los más altos responsables del FBI estaban filtrando información a la prensa sobre ese escándalo de espionaje político.
El mismo finalmente se conoció después de que, en junio de 1972, se detuviera a unos hombres por entrar a robar a las oficinas de la Convención Nacional Demócrata, ubicadas en el famoso edificio Watergate de Washington. Finalmente, en 2005 se supo que Garganta Profunda, la misteriosa fuente que relató a Woodward y Bernstein (los reporteros del Washington Post) los pormenores del caso, era Mark Felt, entonces director adjunto del FBI.
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